miércoles, 24 de febrero de 2010

Amores resistentes a los daños

Hay amores, como dice Shakira, que se vuelven resistentes a los daños, sin embargo, esos amores es mejor dejarlos lejos. Esos amores a los que hay que esperar eternamente a que pase una estación tras otra para verlos reverdecer, no sirven. Y apunto que no, precisamente porque no siempre llega esa primavera esperada y uno se queda yermo e inerte sintiendo el frío de un hogar lleno de invierno sin esperanza.




Esos amores y su irremediable recuerdo son los que quedan dentro y nos van haciendo viejos porque la ilusión se va con ellos.



Yo quiero estar lejos cuando llegue la primavera en que esos amores vuelvan porque no quiero gastar el ápice de ilusión que me quede.

Yo quiero un amor que me haga querer volver a los 17, no quiero sorpresas, quiero una rutina llena de vida; quiero amanecer cada día en los brazos que comparten mis días y sentir en mi boca un insulso "buenos días, cariño"; quiero estar en el trabajo y recibir una estúpida llamada que interrumpa mi día y que me diga "te echo de menos" o "cómo va tu mañana hoy"; quiero salir del trabajo y comer juntos mientras hablamos del increíble "sexo de los ángeles" o de lo bueno que estaba el bollito de pan del desayuno ese día; quiero que me hable empalagoso deseándome con la mirada. Quiero escribir uno de mis libros mientras la tarde cae en sus páginas y que nadie me interrumpa para decirme que el vecino está haciendo ruído.

Quiero oír un nocturno de Chopin sintiendo desde lejos cómo goza con las cosas que le gustan, y quiero vivir un Requien de Fauré o un Moon Light de Beethoven cuando me acaricia. Y quiero que se vaya lejos para echarlo de menos y quiero tenerlo cerca para oler su aroma cuando salga de la ducha y abrazarlo mojado y desnudo impregnada de mi rutina.

No quiero amores alborotados que te elevan al cielo sin saber dónde está el cielo y no quiero amores de "lo que pudo ser y no fue", quiero realidades de lo que es y lo quiero cada día, cada segundo de cada noche, hasta que me quede dormida en el abrazo de su rutina.

3 comentarios:

Margarita dijo...

Ese es el AMOR con el que yo sueño también. El arte de la escritura de Eva María hace aflorar sentimientos de añoranza y tristeza por los amores ya marchitos. Pero también esperanza de que en cualquier momento puede llegar "ese" amor que te ilusiona y hace que te sientas viva cada día.
¡gracias Eva por tan bellas líneas!

sacha_37 dijo...

Ese amor es el deseado y nunca encontrado.Lo buscas,crees haberlo encontrado "me he equivocado asi no se ama".Tú no eres quien yo buscaba.seguiré mi camino.Lo encontraré

sacha_37 dijo...

Adios fue un placer compartir tanto.Sigue escribiendo y amando asi. Porque tu poesia es una continua declaracion de amor.Un beso

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