martes, 30 de marzo de 2010

Un recuerdo para Oporto

Hoy ha sido un bonito día.

Carmen y yo hemos tenido el placer de recibir a una Coral amiga, CICBAS, procedente de la universidad de Oporto, ciudad con la que nos unen grandes lazos de amistad, y quiero dejaros una muestra de su actuación improvisada en la Plaza Bib-Rambla. El sonido obviamente no es muy bueno porque está tomado con una cámara de fotos y había mucho bullicio en los alrededores, porque la Semana Santa Granadina es muy popular, pero.. "como muestra, vale un botón".

Chicos, os deseamos toda la suerte del mundo y esperamos volver a veros muy pronto. Enhorabuena por vuestro trabajo, vuestro esfuerzo, vuestra simpatía y vuestro talante, ha sido realmente un placer volver a verte, Renata, y un gusto encontraros al resto, María Pía (llegarás lejos, no lo dudes). Bom viagem amigos!

viernes, 26 de marzo de 2010

RAFAEL GUILLÉN, una obra, un hombre, un corazón.

RAFAL GUILLEN

Los Alrededores del Tiempo (2001)

Podría decirse que Rafael Guillén tiene sobre sus espaldas numerosos premios literarios entre los que se encuentran el Premio Nacional de Literatura (1994) y el de la Crítica (1994), por su obra “Los estados transparentes”, porque así es. Podríamos añadir que fue su voz la que rompió con el silencio de la poesía granadina tras la muerte de Federico García Lorca, porque es cierto; y decir también, que es una de las grandes figuras de la generación del cincuenta, porque el valor de su obra así lo ha constatado. Podríamos igualmente asentir diciendo que su obra navega en un mar de verdades y sutilezas en las que, gracias a su impecable calidad literaria, logra transmitir la intencionalidad más sugerente de un escrito. Son tantas las cosas que podríamos añadir a la figura de Rafael Guillén…

En los 25 poemas de que consta este CD, Rafael nos lleva de la mano en un recorrido por toda su andadura poética, amplio abanico en el tiempo, que transcurre desde el año 1956 hasta el 1995 y, a través de los cuales, nos muestra su “ser” y su “razón de ser”y nos deja impresos, de forma tácita, sentimientos difíciles de expresar para aquel que no es poeta. Rafael gusta de lo sencillo; es hombre de trato afable, silencioso y solitario: “A mí buscadme siempre después del baile…, esta es la hora de los que no llegaron a la fiesta…, Dios inventó esta fiesta para darnos la dimensión exacta de su silencio, este es mi sitio, aquí en el centro de la pista, solo, después del baile”. Al mirarle se contempla un hidalgo serio, de rostro apacible y tristes ojos, cuyo paso, rítmico y mesurado, avanza siempre hacia el buen amigo. Rafael llega a hacer bello en sus poemas, algo difícil de conseguir como es lo imperecedero de la belleza, mimando el calor del tibio amor sosegado y maduro con el más dulce y tierno de los versos: “Te me deshaces en el beso, amiga, …te amo, … Se desdenta tu boca y yo te amo, … te me desnaces, ¡ay!, bajo este cuerpo que cubre la erosión…”. Mece en el poema la zalema de un recuerdo, a menudo solitario: “… He venido hasta aquí porque es domingo, y las calles con sol, y las placetas se llenan de muchachas recién lavadas, blancas, y no puedo con tanta vida, hoy que te recuerdo”.

Rafael Guillén logra convertir lo oscuro, frío e incomprensible de la muerte, el amor roto y la añoranza de lo perdido, en el deseo y la esperanza armoniosa de un efímero encuentro con su difunta amada, ansiando hallar tal vez ese beso, esa caricia perdida para siempre; y, aún así, hacerlo bello en sus líneas: “… Y ahora, me pregunto si al cabo de este llanto, si al cabo del dolor, no habrá un poquito de tierra nada más, de alguna imperceptible materia tuya que traspase el mármol para tocar mi piel, para rozarme levemente el cabello porque nunca he querido entender el amor sin una forma de tacto. No he podido renegar de este cuerpo que me diste. He venido sin flores y sin luto. He venido a fumarme un cigarro delante de tu muerte, solamente un cigarro por aquello que fue una gran borrasca de ternura”. En resumen, un canto al amor y a la vida: “Vengo de no saber de dónde vengo, para decir amor sencillamente…”. Como él mismo dice: “Poeta al fin, en tiempo de poeta”.

Eva María Velázquez. Artes y Letras. Diario Ideal de Granada. Febrero 2001.

Para mí, hoy que te recuerdo, Rafael, eres corazón, un gran hombre muy querido, dentro de una incomparable obra.

Oir poemas de Los Alrededores del tiempo en voz de su autor: http://www.rafael-guillen.com/lecturas.htm

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OBRAS COMPLETAS (2010)


La editorial almED (www.almed.net) en su serie de Obras Completas (en la que ya han aparecido los tres primeros tomos de José Blanco White), se complace en informarle de la publicación de las Obras Completas del poeta granadino Rafael Guillén, Premio Nacional de Literatura, Premio de la Crítica de Andalucía, etc, etc (www.cervantesvirtual.com/bib_autor/rguillen o www.rafael-guillen.com). Constan de tres volúmenes (dos de poesía y uno de narrativa y prosas varias) encuadernados en pasta dura con sobrecubierta, protegidos por un estuche, con un total de 2.230 páginas. La obra va precedida de un amplio estudio de la historiadora, catedrática de la Universidad Complutense, María del Pilar Palomo.

En las contraportadas se recogen las siguientes opiniones críticas:

Volúmen I

En este lema ["Mujer, límite y fuga, y silencio de Dios"] considero inscrito a uno de los mejores poetas actuales, Rafael Guillén... Es un verdadero y constante poeta, y una plena representación de lo individual en la circunstancia de toda una época.

Ángel Valbuena Prat: Historia de la Literatura Española. Tomo IV. Edit. Gustavo Gili S.A. 8ª edición. Barcelona, 1968.

Léxico concretísimo que está siempre equilibrando el tirón del intelectualismo, de una cierta abstracción a la que puede propender la meditación y el análisis del amor... La realidad, la presencia de la carne alcanza en Los vientos algunos de los mejores momentos de la poesía española de estos años.

Emilio Miró: Insula, nº 311. Madrid, octubre 1972.

En la obra de Guillén hay un trallazo de emoción que uno no encuentra ni en la poesía de los Estados Unidos ni en la de otras partes de España... A menudo parece que sus poemas son impulsados por un terror a lo que no existe –no me refiero a la muerte, la muerte es fácil-, a la forma en que una sombra solo existe parcialmente, como si el narrador temiese estar hecho de humo, o como si sintiese que sus percepciones no las comparte con nadie...

De nuevo pienso que ningún americano tendría el coraje de escribir el verso “Todo lo bello es triste mientras exista el tiempo".

Stephen Dobyns: Harvard Review, nº 22. Cambridge, MA, U.S.A., Spring 2002.

La trayectoria poética de Rafael Guillén es una de las más singulares, complejas y atractivas de la poesía española contemporánea...

Esta magnífica edición [de Estado de palabra. Antología poética 1956-2002] es una buena oportunidad para aquellos que quieran acercarse, por primera vez, a la "singularidad creadora" de este gran poeta, y una propuesta de lectura muy sugerente y original para los que ya la hayan frecuentado antes.

Luis García Jambrina: ABC (Suplemento "Blanco y Negro Cultural"). Madrid, 19-7-2003.

Volumen II

El hombre no es otra cosa que tiempo y memoria. Pero en Guillén se da un matiz que, en cierto sentido, parece modificar al tiempo: el espacio. Rafael Guillén crea espacios donde hubo o pudo haber tiempo. Busca espacios para asentar lo verdadero aunque esa verdad no haya llegado a ser histórica... Estas notas me parecerían incompletas si en ellas no me detuviese en lo que he llamado rito mágico de la configuración ni en el concepto de que aquello que no pudo ser histórico sea también verdadero en la poesía de Rafael Guillén... Poesía difícil la de Rafael Guillén que siempre va directa a lo indirecto, metáfora del mundo en la que éste parece aún más verdadero.

Julia Uceda: La configuración de lo perdido (Antología 1957-1995). Sdad. Valle Inclán. Col. "Esquío". Ferrol, 1995.

La concesión, en 1994, del Premio Nacional de Poesía a Los estados transparentes supuso el reconocimiento a la labor de un poeta que había construido, a lo largo de casi medio siglo, una obra abundante y diversa... Será a partir de El Gesto (1964) y del ciclo que con ese libro inaugura cuando decantará lo esencial de su estilo y de su apuesta: la fusión de la preocupación social, con una inquietud formal sustentada en un barroquismo contenido. En 1971 inició, con Límites, un serio trabajo de indagación en la experiencia humana, abriendo paso a una poesía existencial con derivas hacia lo metafísico. Los estados transparentes fue la segunda entrega del ciclo y con este Las edades del frío cierra la trilogía... Estamos ante un libro intenso y perturbador. Y, sin duda, necesario.

Manuel Rico: El País (Suplemento "Babelia"). Madrid, 18-1-2003

Con una obra al margen de las modas y preocupada, desde una perspectiva existencial y trascendente, tanto de los problemas sociales como del amor, se ha confirmado como uno de los grandes poetas de los últimos años. Practica tanto las métricas y ritmos clásicos, cuanto el verso libre, en una indagación constante sobre el tiempo y la existencia. Sus versos, de sintaxis lenta y trabada, crean atmósferas obsesivas y misteriosas.

Jesús Bregante: Literatura española (Diccionario Espasa). Madrid, 2004.

Volumen III

Poeta de la palabra precisa y de la versatilidad expresiva, poeta de tradición, moderno y vanguardista, distanciado de modas, poeta de la sorpresa en cada rincón del poema, poeta reflexivo, indagador del ser en la palabra, poeta del tiempo como proceso de vida y como proceso de muerte, poeta del amor más allá de la arruga, poeta de la duda, poeta que trastorna, que perturba... poeta de los límites, poeta de los mil temas y los mil matices...

Antonio: Sánchez Trigueros. La pluma en el dintel. Universidad de Granada. Granada, 2008.

"Para poder dotar al nombre generacional de los cincuenta de un significado más preciso y pleno, así como para liberarlo de las contradicciones internas, resultaría útil el aplicarlo, con intención cronológica, a todos los poetas que durante la década de los 50 dejaron constancia de una voz madura y personal. Ello resolvería el problema de la catalogación de poetas valiosos, tales como Rafael Guillén (n.1933)... poetas que pueden señalarse como representativos de distintas tendencias con las que es posible enlazar las obras posteriores de autores más jóvenes...

Pilar Gómez Bedate: Historia de la Literatura Española. Vol. II. Edit. Cátedra, S.A. Madrid, 1990.

El poeta granadino Rafael Guillén, que acaba de publicar un espléndido libro titulado Las edades del frío, se confesaba el otro día aquí mismo, en el "devocionario" de Juan Mª. Rodríguez, diciendo cosas magníficas de ésas que, desde la antigüedad más remota, sólo son capaces de decir los poetas y los físicos... Es posible que la entraña de lo real sólo sea expresable en términos líricos... Guillén lleva razón en que el saber del hombre, su conocimiento, camina hacia la unidad primordial... "

José Antonio Gómez Marín: El Mundo. Sevilla, 24-1-2003.

La poesía de Rafael Guillén establece un diálogo creativo con diversas tradiciones líricas... Es frecuente observar en una misma composición la simbiosis de dos de los motivos más frecuentados y mejor conseguidos, el del amor y el de la elegía, en espléndidas construcciones donde el erotismo o la ternura están tamizados -pero también intensificados- por el sentimiento de la pérdida o de la degradación provocada por el discurrir del tiempo... Es una poesía de fuerte impregnación melancólica, que parece provenir, tanto como de la conciencia acuciante de la temporalidad, de la imposibilidad humana de habitar todos los espacios y de vivir toda una vida.

Ángel L. Prieto de Paula: Biblioteca Virtual Cervantes. Poesía Española Contemporánea: cervantesvirtual.com/bib_autor/rguillen

Web oficial de Rafael Guillén: http://www.rafael-guillen.com/obrapoetica.htm

sábado, 20 de marzo de 2010

¿Fiesta de la Primavera, o excusa para emborracharse?

Alguien decía sobre el macro botellón que vivimos ayer en Granada que todo lo que le había rodeado era patético.

Lo que realmente es patético es que no nos levantemos todos los granadinos en pleno y vayamos en busca de los responsables de todo este desacierto, de tanto desbarajuste para que nos expliquen de una vez por todas de qué puñetas van, porque a ellos seguro que ayer no les cortaron su camino al trabajo.

Es indignante que tengamos que aguantar horas enteras de atascos en una autovía que se quedó pequeña antes de inaugurarla (por lo visto con las obras del metro y demás no hay bastante), horas interminables a la busca y captura de un lugar donde aparcar, a punto del infarto por no poder llegar a tiempo a nuestras obligaciones. ¿Y por qué? porque ... ¡Oléeee! ¡Llegó la primarera!!Fantástico! Dice la biblia contra la envidia, caridad; contra la ira, templanza; etc ….; y contra del desmérito… ¿qué se hace contra el desmérito? ¿qué estamos haciendo? Eso es lo que yo me pregunto.

En mis tiempos ante las insensateces se actuaba, cuando alguien daba la lata en la calle a deshoras se le llamaba la atención, con un simple shiiiiissssssssss desde la ventana solía bastar para que el que molestaba bajara la voz, ahora… ¡ Shistele usted a alguien! que te la buscas y bien buscá. Se te echan encima los padres porque tú no eres nadie para llamarle la atención al hijo, los psicólogos achacándote malos tratos, los de las ongs yo tengo la obligación de velar por el más débil, el polítiquillo de turno (sálvense honrosas excpeciones en esto y en todos los gremios, que en todos lo hay), porque blanco es la gallina lo pone con papel se frie y en la urna se come, etc, etc, etc.

Así vamos. De repente a alguien que está muy “ocupado” se le ocurre: ¡vamos a juntarnos para tomar unas copillas en granada! Y van todos… y lo siguen, más que nada por no quedar como unos alienados, porque hay que demostrar a la sociedad quién manda aquí, y ¡digo si mandan!. Y nos ves a todos los “carrozones” pellizcándonos las narices por no tocárselas al de “delantedetrásalladodentroinclusodenuestrocoche” porque ese sí que no tiene culpa porque es un desgraciao como yo que voy tarde a mis obligaciones y no llego/amos.

Pero bueno, si lo pienso bien, no es verdad lo que digo, claro que se nos tiene en cuenta, ¡tonta de mí! Por supuesto que se nos tiene en cuenta a los pellizcanarices… unos "toman la ciudad", y otros (los pillanarices en este caso) "la pagan" y ¡ya está!, todos tan contentos, aquí no ha pasado nada. Que sufrimos atascos… no pasa nada; que no llegamos al trabajo…. no pasa nada; que nos quitan los pocos aparcamientos que tenemos… no pasa nada; que nos llenan las calles de meaos y vómitos… no pasa nada (en algún sitio tienen que hacer sus necesidades si a los pobrecitos les cierran los WC en los bares de los pellizcanarices); que va la vida y los sorprende con un “delirium tremens” porque los pobres no sabían que podían llegar a ponerse malitos con la bazofia que les han vendido los pellizcanarices…. no pasa nada, para eso están los pellizcanarices, unos atendiéndolos en el centro de salud o ambulancia al uso, y otros pagando lo que les hacen; que se prevé que se van a pelear porque los angelitos se ponen muy nerviosos cuando hay mucha gente hablando alto…. no pasa nada, para eso está la policía que para eso les pagan, que el contratar a varios equipos de limpieza con camiones incluídos cuesta x, pues no pasa nada, es normal, donde van a dejar todas las “cositas” que les sobran. Y un año y otro año, y una primavera más…

Lo que no sé es si ustedes sabrán que esto no sale del sueldo del alcalde ni de su séquito o contraséquito como yo les llamo, sean del color que sean, después de tanto ver, acabé siendo acromática, pues… señores, yo creo que ya va siendo hora de hacer algo no? Por lo menos de quejarnos que es lo único que nos dejan (al menos de momento, que yo sepa).

Efectivamente, lo realmente patético es que al final de la maravillosa jornada, venga alguien muy importante a decir en la tele que todo salió genial porque no se vivió más que una pelea, casos aislados de alcoholemia y cuarenta y no sé cuántas multas más por consumir alcohol fuera del recinto preparado (para ellos recinto debió ser la mitad de la ciudad porque díganme cómo en un recinto que está hecho para unas 1000 ó como mucho 2000 personas, se metieron los 23.000 restantes pues según lo presentado, fueron 25.000 jóvenes los que "celebraron" su particular "Fiesta de la Primavera" en la preciosas ciudad de Granada.

Así que permítanme decir que NO QUIERO MACROBOTELLONES EN MI CIUDAD, NI BOTELLONES, NI BOTELLÓDROMO.

- No quiero que vengan a mi ciudad a “tomar las calles” y largarnos de ellas;
- No quiero ver borrachos/as, ni de fuera ni de dentro, aliviándose, vomitando o defecando en nuestras calles;
- No quiero refuerzos de policías por botellones porque son sobresueldos y desatienden a los que los pagamos;
- No quiero que nadie me impida cumplir con mis obligaciones por imcumplir las de ellos,
- No quiero que los granadinos paguemos impuestos para quitar camiones de porquería de unas calles que no ensuciamos,
- Y sobre todo… no quiero ese ejemplo para los que son pequeños y no quiero ese tormento para los que dejaron de serlo hace demasiado tiempo.

Viendo el siguiente video, entiendo menos (año 2008)¿Realmente no se puede hacer nada? ¿Tanta autoridad hemos perdido los adultos en tan sólo una década? ¿Tan poco nos importan nuestros jóvenes? ¿Tan poco nos importan nuestos hijos?

GRACIAS PAPÁ: http://www.youtube.com/watch?v=19LS6NbDGj4







A ver si por una vez te enteras

A ver si te enteras de lo que tienes que enterarte
A ver si de una vez te enteras de todo lo que no te apetece enterarte
A ver si definitivamente te enteras de aquello que no quieres enterarte
A ver si algún día, aunque sólo sea por un dia, te enteras que la nieve es nieve y el barro, barro
A ver si por una puñetera y jodida vez te enteras que la nieve se derrite y ensucia el barro




Definitivamente, debí acostarme temprano.

domingo, 14 de marzo de 2010

Protocolo para minusválidos

Como premisa les diré que me gusta saber de qué hablo cuando hablo y de qué escribo cuando escribo y que de la misma forma, antes de emitir juicios trato de documentarme para ser lo más exacta posible en mis argumentaciones dadas.

Dicho esto, paso a exponerles un artículo que no pasó desapercibido para mí en su momento y que hoy, tras acercármelo el azar de nuevo a mis manos, quiero compartirlo con todos ustedes.

¡Un artículo proveniente de un alumno de una afamado Centro de Protocolo! Interesante, me dije, a ver qué nos cuenta. Me puse cómoda y tras hacer una primera lectura del mismo, me dispuse a degustar su contenido (algún día les contaré el porqué de este afán detallista). Se titulaba: “Protocolo sin barreras”. Juzguen ustedes mismos.

Conforme iban avanzando las líneas, mi interés crecía.
Pronosticaba ser interesante: Según el Diario, un alumno de protocolo había mezclado sus conocimientos técnicos adquiridos en su escuela con los de su experiencia junto a su abuelo inválido, dando como resultado un texto a modo de libro de texto para expertos y profanos sobre el protocolo de discapacitados, algo novedoso, un estudio en el que este señor propone fórmulas y soluciones para que las personas minusválidas participen en cualquier acto social con la misma comodidad que el resto de los mortales”. Muy bien, pensé y continué leyendo.

1.- Nos decía el autor: “Todos hemos visto alguna vez el calvario que tiene que soportar una persona con muletas, o en silla de ruedas, porque la han colocado en la butaca que está justamente en medio de una sala...” .

Colocado es la palabra clave. Y digo yo: ¿No es ese uno de los cometidos básicos de cualquier Protocolo, el dar a cada cual su justo lugar y el prever y tratar de evitar imprevistos? Hasta donde yo sé (y conste que sé) el personal de protocolo es el que ordena la sala… Entonces, ¿de quién es la culpa que esa silla no esté donde debiera estar?. Y digo más… esto no es de cajón, de sentido común, ¿no cae por su propio peso? Si prevés que alguien puede venir en silla de ruedas, ¿no es lógico dejar un espacio ex professo?

Bueno, esto ya se sabíia -me dije-, y seguí leyendo.

2.- “...tarda una eternidad en llegar a su sitio...”

La ley misma recoge en su articulado la obligatoriedad de romper esas barreras con la aplicación de normas de carácter imperativo para que las minusvalías tengan una movilidad lo más eficaz posible y el personal de protocolo debería prestar especial atención a este tipo de situaciones, pues esa es precisamente una de sus labores, al igual que establece las precedencias del acto o se ocupa de nimiedades como el que la alfombra esté bien colocada evitando así que las señoras entaconadas no se enganchen en ella y acaben siendo el hazmerreír de los asistentes, o de poner agua en las mesas de los que intervendrán en los turnos de palabra por si se les seca la boca al hablar, amén de un largo etcétera.

Vaya, esto también estaba inventado. A ver, seguro que ahora dice algo nuevo.

3.- Sigo leyendo: "...Y todo el mundo mirando...”

Ya me dirán ustedes cómo se comen este tipo de observaciones. Ellas, las observaciones, son las que ineludiblemente imprimen la desigualdad en el trato, desde su propia concepción. Algo me he perdido. Nada, que se quede fuera el minusválido para que nadie lo turbe con su mirada (no te piiiiiiiiii...).

Yo le pregunto, Sr. Alumno de protocolo: ¿Acaso no mira el aforo en un acto el andar de un señor apuesto, engominado, o a aquel otro de barriguita prominente, el que sostiene sobre su linda nariz unas gafas obsoletas, o a esa chica vestida para la ocasión? Si ellos no se sienten mal porque los miren, ¿por qué ha de hacerlo una persona que va en silla de ruedas?

¿Es acaso un deshonor el que te vean en silla de ruedas, con un bastón si eres ciego o hablando con las manos si eres sordo? ¿Creen ustedes que en los tiempos que corren alguien “mira observando” a aquellas personas que tienen determinadas limitaciones? Se les mira, claro que se las mira, pero como miras a cualquier bicho viviente que se mueve cuando el que observa está en situación de quietud. ¿Entonces? ¿Qué problema hay con que se mire a un minusválido en silla de ruedas?, también se nos mira a nosotros cuando nos abrimos paso en medio de un acto y no llevamos ninguna minusvalía aparente.

Por suerte, en los años que corren, las minusvalías no son más que una circunstancia añadida a la persona, como el que tiene los pies grandes o es seso pequeño (de estos últimos conozco a unos cuantos). Yo tengo una certeza y es que absolutamente todos los humanos salimos con defectos de fabricación, unos se ven, otros se sienten y, otros, los más engorrosos se sufren en carne ajena. Por lo tanto, desde mi punto de vista, sólo hay un tipo de personas; así pues, bajo esta premisa: “o todos somos minusválidos o todos no lo somos”, no hay más. Las limitaciones que nos encontramos afuera, nos las imponen la falta de conocimiento, de conciencia, de educación (claro que a veces eso hay que mamarlo y hay quien no pudo dar la teta a tiempo como decía mi abuela) o de razón, nos falten las piernas, la vista, el oído o el corazón.

En fin, esto tampoco. A ver..

4.- Continúo con mi lectura y compruebo que el artículo no tiene desperdicio: “...Ese suplicio se les puede ahorrar con medidas muy simples” (¿Suplicio? ¿De qué suplicio hablamos?)
Visto lo visto...

A ver, un ejercicio de protocolo a resolver: Imagínese en el Colegio Mayor San Bartolomé y Santiago de Granada en el que según tengo entendido existen ascensores y sí unas escaleras inmensas (hace poco fui con mi madre a la presentación de un libro y tuve que dejarla en la planta baja porque no había nada que no fuesen esas escaleras), o en la Casa de los Tiros, Cuadra Dorada. ¿Qué haría como Jefe de Protocolo si de repente aparece en la Casa de los Tiros, en un acto organizado por usted, un conferenciante en silla de ruedas sin previo aviso de su minusvalía? (puede darse el caso por obviar que las barreras según ley deben estar salvadas); o que una amiga del que preside el acto acudiese escayolada de tobillo a ingle? Algo con lo que Vd. no contaba y que su puesto en protocolo le obliga a salvar como capítulo "imprevistos a resolver". ¿Le diría que no puede asistir porque hay muchas escaleras y esos lugares no disponen de elevadores ni rampas? No creo. ¿No se movería Vd. por reglas de cortesía? ¿Se atrevería a transportarla entre dos personas si ella se lo pidiera, aún sabiendo que al llegar a la Cuadra Dorada van a ser el centro de las miradas? ¿Y si para ella acto fuese más importante que el modo en que la hicieran llegar a la Cuadra Dorada y de los terribles dardos oculares? ¿Se lo cuestionaría? Bien. Extrapolémoslo: Y si en vez de ser una señorita con pierna escayolada, fuese un/a señor/a en silla de ruedas... ¿Todo cambia? ¿Sería más terrible para ella que para él, o al contrario? No lo creo.

Lo que quiero decirle con esto, (¡Dios nos coja confesados!), es que para minusválidos no hay ninguna regla que ya no se haya escrito, bien por regulación de Leyes o Normas Estatales o por las propias recogidas y establecidas por el colectivo del que se trate. V.g.: Centrémonos en aquello que Vd. alude respecto al atuendo de un traductor de lenguaje de signos (debe ser discreto para no desviar la atención del que atiende) Ciertamente es correcto.

Sin embargo, he de añadir para su conocimiento que no es nada nuevo, que ya está instituido como Norma del Protocolo de la Lengua de Signos, desde hace mucho tiempo, y que es una materia más que se imparte en empresas como “Comuniquémosnos”, creada y dirigida por personas sordas que llevan una labor encomiable: la enseñanza de este tipo de comunicación a personas oyentes.

Personalmente opino que la minusvalía del sordo es muy relativa, ya que desaparece en cuanto el oyente aprende su lenguaje ¿No nos ocurre igual cuando se nos habla en un idioma distinto al nuestro si no los hemos estudiado antes? El problema desaparece cuando conocemos esa lengua y, obviamente, la incomunicación desaparece con su aprendizaje. Por tanto, considero que no debería dárseles la calificación de minusválidos, sino que todos deberíamos formarnos en lenguaje de signos y adaptar las enseñanzas para que desapareciera el mundo paralelo que se les crea sin necesidad alguna.

Con todo esto quiero apuntarle, caballero, que todo está ya estudiado y en marcha mucho antes de que su texto viera la luz.

El protocolo de estos colectivos lo llevan personas preparadas, sordas u oyentes indistintamente, con preparación en este lenguaje tan especialmente bello, añadida a sus titulaciones específicas, y que además están instruidas en el Protocolo Institucional y Empresarial. Me muero por preguntarle: ¿Cómo han podido sobrevivir sin su tratado hasta el momento este tipo de colectivos?

Ocurre igual en el caso de la ceguera, ¿cree usted que hay que estudiar protocolo para saber que es preciso dejar que el perro guía esté en todo momento y lugar junto a su dueño, o que no se le puede distraer? No lo creo. Ni tampoco puedo creer que desconociesen este tipo de reglas sus colegas que le antecedieron. ¿O sí? ¿Hay que estudiar protocolo o leer manuales para saber que no se puede poner un atril de pie a una persona que se desplaza en silla de ruedas, y que habrá que hacer el turno de palabras o bien desde la mesa presidencial o en mesa adjunta con fácil acceso para el que posee la minusvalía ¿Es así?

Caballero, seguro que la vida le enseñará que, aunque no existiesen reglas para la minusvalía (que como digo sí las hay), debe uno regirse por las normas de educación, de cortesía y, por último, por la razón (claro, que eso no se enseña), porque ellos no son distintos al resto.
Nada, que no lo encuentro.

5.- Amplía el texto diciendo que: "... el discapacitado debe llegar antes que nadie al lugar del acto, y textualmente afirma: “...De esta forma, se evitarán los retrasos que se producen al acomodar y preparar a estas personas...”

O sea, a ver si he entendido bien. Puede llegar tarde todo el mundo excepto el minusválido. ¿Es así? ¿O es para que no lo miren? ¿Para que no estorbe, tal vez?

¿Me pueden ustedes decir quién está marcando las diferencias? ¿No es Vd. el encargado como Jefe o personal de Protocolo de poner las medidas necesarias para acomodar a esta persona de la forma más natural posible en el entorno que se desarrolla el evento, llegue puntual o no el interesado, facilitándole al acceso? ¿Qué tiempo de plazo de antelación propone usted que sería conveniente darle a este tipo de personas para que no retrasen o incomoden el acto? ¡Por Dios!
Sra/Sr lleguen temprano por la cuenta que les trae, Nolens volens.

Al hilo: Otro problemilla de protocolo a resolver. Supongamos que le dice usted: Señor X , tal día (el del evento) debe estar aquí treinta minutos antes de que se inicie el acto (prontito por si al resto de los invitados les da por ser puntuales) ¿Qué hace usted? ¿Lo deja Vd. solo en el recinto hasta que llegue el resto para que no estorbe, o se queda algún ayudante de protocolo (supuesto canguro) dándole charla para que no proteste? ¿Y a la salida? ¿Le dice que no se le ocurra moverse hasta que todo el mundo haya salido para no molestar? ¿O tal vez sería mejor “sacarlo” antes de que termine el acto para dejar paso libre a la concurrencia? ¡Eso por no hablar de que tenga el honor (desgracia para usted) de ser galardonado! ¿Cómo organizará para que la entrega del supuesto premio? ¿Cree Vd. sencillamente que una persona con problemas de movilidad en las manos se sentirá mejor si su premio lo porta un miembro del equipo de protocolo, como usted propone? ¿No sería más factible poner las medidas oportunas para que sea él mismo el que lo recoja, estableciendo que el premio sea una medalla, no un diploma o una estatuilla; o que sea él mismo el que determine la persona encargada en recogerlo?

Caballero, no dudo de su buena voluntad al respecto puesto que ha debido de pasarlo mal con la experiencia familiar que posee (evidentemente le saboir faire faltó “a puñaos” en los actos a los que asistió); sin embargo, por suerte para todos nosotros, hoy en día, las personas con algún tipo de limitación están muy amparadas por las leyes y una vez rotas las barreras de movilidad, dejan de ser la carga social que antes se les atribuía, para pasar a ejercer el papel que les pertenece, para el que cada uno está cualificado dentro de la propia sociedad, con la misma eficacia o mayor que la que usted y yo pudiéramos ejercer.




Y abundo en la idea que antes apunté: No se preocupe por hacer Tratados con reglas que ya están escritas. Pierde su gracia y su importancia…
En fin, tendré que comprarlo porque seguro que el que este artículo no se entienda muy bien, es culpa del periodista que no le cogió el hilo a lo que decía.

sábado, 13 de marzo de 2010

Que vivan las mujeres



Para tí, Miguel Bosé:

Que vivan los hombres capaces de respetar una opinión, aunque diste de la suya.
Que vivan los hombres que escriben canciones románticas, los tiernos, los que lloran con películas de miedo.
Que vivan los hombres que ordenan lo que dejaron sin ordenar sus parejas por falta de tiempo. Que vivan los hombres que no quieren hijos y
Que vivan también los que los buscaron y siguen cuidándolos aunque los tengan lejos.
Que vivan los hombres que se atreven a compartir un pensamiento y que bromean por no tener su pelo.
Que vivan los hombres que se abandonan sin temor a un sentimiento.
Que vivan los hombres que mueren con las botas puestas aunque sean de otro como ellos.
Que vivan los que sueñan ilusiones, los que no temen a la muerte y aquellos que con 80 persiguen amores nuevos.
Y que vivas tú, Miguel Bosé. por muchos años; que vivan todos los hombres como tú capaces de respetar y ser respetados, enamorando a cada paso con la ternura de tu sonrisa y el confín eterno de tu mirada.

Gracias por el respeto y el cariño que emana de este video, muchas gracias, querido.

domingo, 7 de marzo de 2010

Entrevista a "Los Amantes Tristes"

LOS AMANTES TRISTES es una novela a tres voces entre las que destaca Antonio, un personaje que representa las mejores intenciones y más altos valores del ser humano tales como la amistad sincera, el miedo a la tentación, la atracción, la lealtad y el amor mismo, pero que, al crecer, descubre cómo se traiciona a sí mismo y a su mejor amigo, Jean Charles.

LOS AMANTES TRISTES es una de esas pocas novelas en las que cabe la opción de imaginar una entrevista con sus personajes, ya que la concreción de ideas es tal que da un juego perfecto para dicha acción, seleccionando párrafos literales de entre sus magníficas líneas. Como si de un escenario vivo se tratara, imagino a Ofelie, a Jean Charles y a Antonio, sentados, conversando frente a mí, con esa confidencialidad que sólo dan las cosas compartidas, en un juego de preguntas y respuestas:

- ¿Somos conscientes de nuestras vidas?
Vivimos mirando sombras al fondo de la caverna, mientras la realidad pasa a nuestras espaldas. Pantallas, siempre pantallas. Sentados delante de la pantalla del televisor, de la pantalla del ordenador, de la pantalla del cine; conectados a amores invisibles, enganchados a sombras, incapaces de darnos la vuelta, porque la luz ahí fuera nos cegaría - contesta Jean Charles.

-¿Puede, a veces, la vida ser tu aliada?
Derrotas a la vida, o la vida te derrota a ti. Es muy simple - increpa Ofelie,

-¿Perdonaríais una traición?
Si es sincero el sentimiento siempre querría encontrar una excusa para perdonar - es Antonio quien responde.

- ¿Amistad o amor?
Los griegos creían que la amistad era más sublime que el amor porque sólo se daba entre hombres, mientras que el amor también podía acontecer con las mujeres, esos seres inferiores destinados a parir. El amor era algo utilitario para perpetuar la especie y la amistad, un lujo que nos hacía semejantes a los dioses - replica Jean Charles .

- ¿Crees en el amor único y eterno? (Jean Charles sonríe)
Para nosotros, todos nuestros amores son grandes amores, simplemente porque son nuestros. Con el amor se ama a aquello que nadie más amaría. Sin embargo, el amor va andando por caminos minados: en la ciudad se muere de agobio y en el campo de aburrimiento. El amor es un ideal y los ideales raramente salen bien.

- Háblame de la amistad. (Jean Charles, como si fuese él el único entrevistado, contesta)
Los amigos son la única razón para seguir viviendo. Cierto es que a los amigos se les elige, a los padres no.

- Es evidente que todos llevamos en nosotros mismos una parte bohemia, esa parte que nos llama a la música, a la pintura, a la poesía; de igual forma que a todos nos gusta ser filósofos del tiempo que nos tocó vivir ¿no creéis?
En mi país no abundan los grandes compositores de música clásica, aunque sí los genios populares. Es una tierra de pintores y novelistas. De filósofos no; para eso llueve demasiado poco. Y donde llueve, la lluvia nos hace poetas. El filósofo trata de entender a Dios. Al poeta solo le interesa engatusarlo - Jean Charles, siguió llevando el testigo en su mano, ajeno a todo relevo.

- ¿Qué reloj mide vuestro tiempo?
El reloj se inventó para unificar el tiempo de los unos y los otros. El tiempo es una invención del reloj y el reloj una herramienta de los monjes medievales que lo utilizaron para diluir al individuo en la comunidad: monjes y soldados vestidos igual hacen lo mismo al mismo tiempo, un tiempo igual que no es de las alegrías y las penas de cada uno, sino el tiempo inmutable del reloj -insistía Jean Charles.

- Habladme de la tristeza.
En el mundo mueren cada año el doble de personas por suicidio que en la guerra. La tristeza mata más que las pistolas. Y, sin embargo, seguimos tratando a la tristeza con desprecio, como si fuera algo que la gente puede elegir. Se gastan millones en acabar con el consumo de cigarrillos, pero nadie hace nada por acabar con la antipatía ¡Pido subvenciones para la sonrisa! - de n0uevo la intervención de Jean Charles (Llegado a este punto en el que Jean Charles no parecía tener la mínima intención de dejar de ser protagonista, decidí ser yo la que impusiera el orden de las intervenciones y, mirando directamente a Antonio, pregunté):

- Antonio, ¿tienes miedo a soñar?
No. En los sueños no hay peligro al abrir los ojos, es en la vida en la que con cada despertar temes descubrir algo terrible que habías olvidado.

- ¿Piensas que realmente existe la locura?
Hay países enteros de locos y no los encierran. Países en que la gente lleva pistolas y tiene miedo a salir a la calle. Países, en los que a quien no tuviese miedo, probablemente lo encerrarían. El secreto está en estar igual de loco que todo el mundo, ni más ni menos.

- Entonces, ¿crees que aquel que sonríe a menudo es una persona feliz?
En esta vida sonríen mucho los que han sufrido mucho. Es una forma de disimular y un bálsamo para irse olvidando. Nadie es tan feliz como el que ya ha sufrido, porque conoce el peso del aire y sabe que en cada minuto está la posibilidad de un final.

- Piensas que la pobreza y la riqueza desaparecerán algún día? (volví a dirigirme a Jean Charles)
Tal vez algún día, los pobres se morirán de hambre y los ricos se clonarán a si mismos. Así que nos espera un futuro ideal, sin pobreza ni fealdad. Un mundo en el que solo queden los guapos y ricos. Pero entonces alguien tendrá que servirles el café y tendrán que reinventar a los pobres. Los robots nunca podrán sustituirlos, porque no da el mismo placer putear a una máquina que a un semejante. La máquina no sufre. El otro, que es igual que tú, que podría ser tú, es el que da la medida de tu poder y tu importancia. Por eso creo que resucitarán a los pobres y todo seguirá como hasta ahora. (Ofelia, se mantenía callada como si nada tuviera que ver con ella)

- Jean Charles, ¿piensas que el lenguaje nos lleva a la comunicación?
La tragedia del hombre es que está solo; por mucha gente con la que hable, siempre está solo. Vivimos solos, morimos solos. Nuestro lenguaje es imperfecto, nunca sabemos si lo que decimos significa lo mismo para el otro. Por eso la verdadera comunicación no se da por palabras.

- ¿Qué opináis de la costumbre?
El hombre se acostumbra a todo, hasta a la felicidad. No hay nada mejor que una cerveza fría en un caluroso día de verano, pero la segunda ya no proporciona el mismo placer; la octava puede que no sólo no te dé placer, sino, que te provoque dolor de barriga. Lo mismo ocurre con el amor. Te acostumbras al peso del amor hasta que no lo sientes. Crees que ya no es amor pero si pierdes a ese ser querido, te das cuenta de que nunca serás el mismo sin él; como el aire que respiras, en el que nunca piensas hasta que te lo quitan - responde Antonio de una manera resignada.

- ¿Cómo vencerías una tentación, Ofelia? (inquiero con fuerza)
La mejor forma de vencer la tentación es caer en ella. (¡Curiosa respuesta!, pensé)

... Y con una leve sonrisa, cierro el libro y quedo pensativa. Ha sido grata la experiencia de este encuentro



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Eugenia, como autora de LOS AMANTES TRISTES, ¿qué piensas de todo esto?
"Pienso que el autor de una obra no debe confundirse nunca con el narrador de la misma. Y eso a pesar de que mi admirado Saramago diga que los libros deberían llevar una faja que dijera " ¡Ojo! Este libro lleva una persona dentro" , esa persona es el autor. Pero esta es una entrevista a LOS AMANTES TRISTES y a sus diferentes narradores, no a Eugenia Rico; la autora está de acuerdo con la mayoría de las cosas que dicen los personajes de su de su libro, pero no con todas, puesto que algunas sirven para caracterizar a un personaje o a una situación. Por ejemplo, Ofelie es la que dice "derrotas a la vida o la vida te derrota a ti". La autora, que no está tan segura de sí misma como Ofelie, piensa que en general la vida siempre te derrota con la muerte, pero también tú la derrotas un poco con cada paso que das, con cada palabra que escribes"

Muchas gracias Eugenia, es un placer leerte y más aún conocerte.

Eva María Velázquez Valverde

martes, 2 de marzo de 2010

Buenas tardes, soy una persona libro

Hoy quiero haceros llegar un artículo publicado hoy martes, 2 de marzo de 2010, en www.lainformacion.com, a cargo del periodista David González Torres, en el que se describe totalmente lo que somos las personas libro. La foto que ilustra el texto tiene igual procedencia. Disfrutadla.

"Un grupo de fomentadores de la lectura se hacen llamar Personas Libro. Narran desde hace seis años, de memoria y en voz alta, su novela o poemario favorito, al igual que aquellos protagonistas de la novela 'Fahrenheit 451' de Ray Bradbury.

Estas peculiares sesiones de lectura comienzan así. El grupo despliega paraguas naranjas en el suelo, y se enroscan en el cuello bufandas de ese mismo color, símbolo del fuego que quema el papel. Estos lectores se presentan con las manos vacías, sin novelas, sin poemarios. Delante del auditorio narran de viva voz; y después una de ellas se presenta: “Buenas tardes, soy el primer capítulo de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez”. Luego, el resto de las Personas Libro –así se llaman- continúan la narración ante los asistentes.






Las Personas Libro - Proyecto Fahrenheit 451 es un movimiento asociativo que surge de la mano del dramaturgo Antonio Rodríguez en 2006. Su idea era promover la lectura de manera concéntrica, pero bajo una misma actitud y aptitud. Por grupos de voluntarios, cada lector recitaría de memoria y en voz alta, ante su público, un capítulo de un libro elegido, aquel que más le hiciera sentir el placer de la lectura. A partir de ahí, los grupos se irían conformando con su propia personalidad e inquietudes.

El nombre de este colectivo tiene como valedor la novela de Ray Bradbury Fahrenheit 451, en cuyo mundo literario los libros estaban prohibidos y se quemaban por la autoridad represora. Para conservar en la memoria colectiva cada novela, cada poema, cada título narrativo, un grupo de valedores de la lectura memorizaba un libro extinto.

“La idea se me ocurrió cuando en mis talleres de teatro me di cuenta de que los actores engolaban la voz y la palabra no llegaba. Empecé entonces a trabajar la lectura con varios alumnos. Mientras tanto, estaba releyendo el libro de Bradbury: y, por eso, llamé así al proyecto”, explica Antonio Rodríguez, fundador del colectivo en Madrid.

Así, el movimiento de Personas Libro se propaga desde hace casi un lustro por toda la geografía española, aunque tiene bastantes adeptos en Andalucía, por ejemplo. Allí se expande por ciudades como Sevilla, Córdoba, Granda o Huelva. Incluso hay hermanamientos con otros grupos internacionales, en países tan poco equidistantes como Argentina o Italia.

Este equipo de narradores-lectores (puesto que no les gusta vincularse al verbo recitar o al sustantivo recital) es heterogéneo, tanto en edad como en gustos literarios: “Dentro de nuestro colectivo de personas libro, tenemos entre una veintena de miembros que van desde los siete años a personas casi nonagenarias, lo que puede dar una idea de la diversidad”, comenta Esperanza García, responsable del proyecto Personas Libro en Sevilla.

Antonio Rodríguez, fundador de la asociación en Madrid, por su parte, insiste en que cada grupo tiene sus peculiaridades de narración y puesta en escena, pero que son dos los elementos fundamentales de esta actividad lectora en voz alta: que cada Persona Libro aprenda los fragmentos deseados de aquel título que más le toque o inquiete; y, además, que entregue la palabra, como si tocara a su interlocutor.

“Narramos con sencillez, en colegios, en asilos o en cárceles. Yo, por ejemplo, soy el primer fragmento de Cien años de soledad. Nuestro objetivo es defender el libro y el fomento de la lectura, en una acción que despierte la curiosidad lectora”, añade Esperanza García.

El poeta y tú

Esta asociación sevillana recuerda que entre sus hitos está su participación en las narraciones que en Andalucía se hicieron en homenaje al fallecimiento de la muerte del escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti. O la sesión de lectura en voz alta del libro clave de Juan Ramón Jiménez, Platero y yo.

El promotor, Antonio Rodríguez, también recuerda que las narraciones de Personas Libro han viajado, en estos últimos cuatro años, desde el Círculo de Bellas Artes de Madrid, donde se leyó El Quijote en todas las lenguas del mundo, hasta la presentación de la Biblioteca Europea de Roma.

Lo cierto es que estas sesiones internacionales de lectura oral le han dado cierto empaque al proyecto, pero sus promotores recuerdan que en cualquier lugar o ante cualquier aforo, esta actividad se contagia como una epidemia lectora.

“No es necesario tener cualidades para ser una persona libro. Cada vez que surge una narración somos germen de un nuevo foco. Somos voluntarios de lecturas voluntarias. Lo importante es que se parta de un libro deseado y que la palabra derramada, como chocolate fundido, sea vital, como cuando nacemos, follamos o morimos”, apostilla Rodríguez.

Por tanto, si el que escribe este reportaje tuviera que elegir, se presentaría así: “Buenas tardes, soy el capítulo 7 de Rayuela, de Julio Cortázar”. "

David González Torres
www.lainformacion.com

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