Un 23 de septiembre

noviembre 23, 2010 Eva María Velázquez 2 Comments

Si amanece y lloro en el recuerdo;
si busco tu mirada y no te encuentro;
si vago errante en mi sendero
y sigo caminando sin saber cuándo
ni donde me detengo.

Mi mente se derrite y acaba diluyendo el tiempo

Si vivo y muero en cada intento
y vivir y no morir es lo que siento.
Si rota busco entre mis muertos,
y extasiada miro al cielo y no contemplo
más que canas en mi pelo.

Mi mente se diluye y acaba derritiendo el tiempo

Mi alma se detiene
y un gris profundo intenta
alejar mis besos de tus besos;
mi cama repleta de tu cama
vacía se estremece
y un amor inmenso de locuras
de pasión, y de desvelo
entre mis brazos aparece.

Mi mente se detiene…

Mi mente se detiene
y hoy mi casa no es mi casa,
sino instante de delirio
de errores y misterio
que sustenta una verdad
negada por tus miedos.

Mi mente se detiene y acaba deteniendo el tiempo

Podrás gritar al mundo que
un espejismo veló tu ensueño.
Podrás negarme tres veces
y otras tres veces más
(y otras tres veces y otras…
y estar sin mi y morir conmigo.
Desde lejos, morir conmigo)

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Podrás quemar el faro que nos guía
izar la vela y remontar
camino de otros mares,
hacia un lugar lleno de encuentros.
otros senos, otros males.

Podrás vender la mar y unirte
al infinito de Eros y Morfeo.
y cantar al aire una supuesta canción de amor
por no ver lo que en tus ojos hoy yo veo.

Acudirán Neptuno o Afrodita al eco de tu voz
y, haciendo el amor con ellos, vivirás mis gestos
recordando apenas sin querer el aroma de mis sueños.
Llegaré de nuevo a ti con el clamor de tu deseos.

Y renacerá la playa que nos unió
y aquel tonto paseo perdido
camino de cualquier pueblo.
Ocultarás la imagen de tu espejo
y un 23 de septiembre llegará de nuevo,
el mismo 23 de septiembre
que el calendario arrancó del viento
dejándonos vacíos y destierro.

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Soñamos una vida compartida
y , hoy que te recuerdo,
me duelen mis lágrimas sin ti
y me duelen las que serán mañana
… tus lágrimas sin mi.

Me duelen tus sombras.

Tu soledad me duele.
Me duele tu falso abrigo,
tus ansias malgastadas
tu grito detenido
y el abrazo que te falta.

Y me duele lo que aun queda por llegar…

Me duele mi vida y me duele la tuya.
Y me duele
un 23 de septiembre olvidado
que no supimos cuidar,
aun sabiendo que
traía la felicidad en sus manos.

                               Eva María Velázquez
 
 


2 comentarios:

Euterpe dijo...

¡Enhorabuena, Eva! La he encontrado buscando información sobre los sechs Sprüche de Mendelssohn, casualidades de la vida... Le dejo enlaces a mis blogs: el primero dedicado a un excelso coro y el segundo con un poco de todo. Abrazos y gracias.

Muchas gracias, Euterpe. Prometo entrar en cuanto tenga un ratito. Felices sueños.