Así es la vida

octubre 25, 2011 Eva María Velázquez 2 Comments

 

Hace tiempo que intento hacer algo que merezca la pena y pasan los años... al final, concluyo pensando qué es eso que realmente puede tener la consideración de "merece la pena" para mí. Dicen los Panchos en una de sus canciones: "... Misión cumplida. He plantado un árbol, he procreado un hijo y algo tengo escrito que no borrarán. Misión cumplida. Misión cumplida, Satisfecho en la vida de haber amado tanto, me voy y nada más"

Suena bien, pero ¿qué es lo que cada uno de nosotros necesita para poder concluir con una sonrisa, un henchido de pecho y un.. ¡Misión cumplida!?. ¿Qué es lo que cada uno de nosotros, queridos amigos internautas, consideramos que debemos tener para sentirnos plenos y reconocidos por nosotros mismos?

El pensamiento permanece mientras la música va guiando mis pensamientos. Surge Luz Casal. Pasa la vida, nos hacemos adultos; nuestras sienes se cubren de gris y los que nos miran nos ven mayores (a veces nosotros también nos vemos de esa manera si nos habla el espejo), pero muchas otras veces nos miramos en él y no nos vemos. Para encontrar la niña que fui, miro hacia atrás y busco entre mis recuerdos  y es entonces cuando todo lo que nos rodea se nos antoja ajeno a nosotros mismos, a lo que somos, a lo que fuimos; y es en ese justo momento cuando observo que he vivido mejor de lo que quise y peor de lo que soñé. He vivido aplastando el tiempo en un pitillo; sacando diez años de un segundo para disfrutar cada minuto; he conocido el abrazo de un amigo que en algún momento osó decirme: Si a partir de mañana decidieras vivir una vida tranquila y dejaras de ser soñadora para ser un sujeto más serio, todo el mundo mañana te podría decir: "se agotaron tus pilas, te has quedado sin luz, ya no tienes valor, se acabó tu misterio".

Viví el dolor de otros muchos que no lo eran. He tenido la dicha de contestar: ¡Ha sido niña! y sentir la absoluta felicidad de ser madre; he viajado; he escrito; he soñado mil amores que demostraron ser un sueño y también ese amor rotundo que jamás dejará de serlo.


 He ganado mil vidas y perdido novecientas noventa y nueve, pero el balance sigue siendo perfecto.

Termino con Mercedes Sosa dando Gracias a Dios y a la vida por las simples cosas y por mi propia vida.

2 comentarios:

MarianGardi dijo...

Eva,vivir merece la pena, es verdad. Sea, lo que sea que vivamos, al final, supongo que poder exclamar ¡Ha merecido la pena! Hice lo que quise hacer, experimenté aquello que encontré y que busqué y me orienté hacia lo que el imán de mi corazón me arrastró. Poder decir en el tramo final como Neruda en sus memorias: "Confieso que he vivido". Es paar mí lo ideal. Cuando una se llena de vivencias, puede continuar el camino saboreando los buenos recuerdos.
Un abrazo Eva

Así es, Marian. Gracias por dejar tu comentario. Un besico, amiga.