viernes, 18 de noviembre de 2011

¿Suicidio en la prisión de Granada?


Para que os situéis, esto es una contestación (de nuevo) al blog de mi amigo Gregorio. Os dejo el hilo para que sepaís de qué va mi comentario: Agonía en el Presidio, por Gregorio Morales

Gregorio es, entre otras muchas cosas, académico de la Academia de las Buenas Letras de Granada, escritor obviamente y columnista del Diario Ideal, famoso por sus contiendas. jajaja. Un besico, Gregorio. Él sabe que lo admiro y desde el cariño le hago todos mis comentarios. 

Aquí va éste:

Buenas tardes, amigos.


Ante todo quiero dejar constancia que para mí la vida es lo más preciado que tengo después de mi familia, y que el dolor que me causa siempre la noticia de una muerte es grande. Dicho ésto, continúo.

Hasta ahora no he podido entrar para responder a tus palabras, Gregorio, y por alusión, aunque yo no soy funcionaria de prisiones, sí tengo amigos muy cercanos que trabajan en ellas. Por este motivo, de primera mano tengo noticias a las que otros no tienen acceso y por eso mismo, no puedo dejar de contestarte, porque creo que no llevas razón en tu artículo. La crudeza de tu artículo me duele porque en cierta medida he vivido lo que los funcionarios viven dentro, el cuido y el buen talante que tienen para acon ellos. No llevas razón, Gregorio, no al menos en el groso de tu texto. Consiero cuando menos injusto lo que dices sobre el interior de las prisiones, del personal de prisiones, porque al fin y al cabo, ellos son los que las conforman.

Hará 3 ó 4 años fui invitada a hacer en la prisión de Granada un taller de poesía y quedé maravillada de todo lo que pude vivir dentro. El respeto hacia el interno que se vivía entre sus paredes, y también en algunos casos concretos, el cariño. El taller rodó solo y hasta terminamos haciendo un poema común, los presos, una amiga poeta argentina y yo que la acompañaba. Una gozada. Mientras el taller avanzaba los funcionarios estaban vigilando, alerta, pero sosegados, no viví tensión alguna ni en presos ni en personal de la prisión, muy al contrario, era, salvadas las lógicas distancias que separan a unos y a otros, camaradería lo que allí había. Me impactó una sola cosa y es que al preguntar a todos qué era lo que echaban de menos y si volverían a delinquir, uno de ellos, un crío de unos 22 años aprox, me dijo que no volvería a hacer la tontería que hizo y que lo que más echaba de menos era no poder ir a comprar churros los domingos por la mañana. Me emocionó.

Un año más tarde acudí a la misma prisión como actriz con el grupo de teatro que yo trabajaba entonces, representábamos una obra de mi amigo Pepe Moreno, teatro del absurdo, divertidísima y de lenguaje llano, fácilmente entendible por cualquier tipo de público. La experiencia... nefasta. El teatro estaba a tope pero sólo atendían a la función dos de los internos, el resto, hablaban, se tocaban, se besaban, hacían de todo menos atender a los que allí habíamos ido para que disfrutaran un rato. Yo me cogí un cabreo del 15 porque había pedido incluso asuntos propios con tal de llevarles un poco de alegría y me mosqueé al ver que no le interesaba lo más mínimo.

Con ésto no pretendo nada más que trasladarte que la prisión está adaptada tan bien que ya quisieran muchos tenerlo en casa. Las instalaciones son increíbles, tienen talleres bien dotados de todo tipo de materiales sin escatimar lo más mínimo, biblioteca a su disposición... instalaciones que a menudo los presos las usan y valoran. Se les limpia, se les cuida, se les dan talleres de pintura, de poesía, de teatro, terapia... y encima (si no estoy equivocada) por si fuera poco, se les concede un subsidio por desempleo. No me extraña que suceda lo que a veces cuentan, que alguno de los presos que se han pasado media vida entre rejas, no quiera salir porque la vida que les espera afuera es mucho peor de lo que viven dentro. Gregorio, lo que cuentas es de película de miedo, no es la realidad.

Gregorio, dices textualmente:

"¿Qué tipo de cárcel es ésta? Apesta a sombría trena, a cruel garigola de épocas pretéritas. ¿Pueden morir dos presos en circunstancias tan extrañas y que no haya una sola fuerza política que pida explicaciones ni periodistas que colapsen de llamadas la centralita del presidio? Debe de ser el ansia que tenemos los españoles de encarcelar a nuestros semejantes por la más mínima falta. Como comentaba un inhumano lector en la noticia digital de IDEAL: “Así hay dos bocas menos que chupan del bote”.

Te voy a contestar con palabras de un funcionario de prisiones que surgen a raíz de tu comentario. Creo que es justo e interesante ver también esta otra cara de la moneda que son los que están viviendo minuto a minuto su encarcelamiento y sus vidas:

"Ante todo me gustaría decirle, Sr. Morales que ya quisiera cualquier ciudadano "normal", que le prestasen la atención y el cuidado que se le presta a los señores delincuentes dentro de las prisiones.

Por apuntar algo que tal vez ustedes desconozcan... podría decirle que el mantenimiento anual de un preso supera los 40.000 euros, si incluimos la seguridad externa, traslados, etc.... Ya quisieran los ancianos que han trabajado toda su vida, contar con la decima parte, para prestarle alguna asistencia...

Si se mira el despliegue humano... los señores delincuentes, para un numero de aproximado de 1.000 internos como tienen en una prisión media, cuentan con una plantilla de unos 400 funcionarios, mas personal voluntario de distintas ordenes religiosas, ONGs, etc.... que vela por su seguridad y para que se cumplan sus derechos de "pé a pá"; una plantilla sanitaria de unos 30 médicos, A.T.S. o auxiliares, que ya la quisiera para sí el mejor geriátrico. Eso, por no hablar de las concesiones que tienen, tales como salidas diarias a hospital para atenderles cualquier problema que tengan por mínimo que sea -las 24 horas del día y sin listas de espera-. Educadores, monitores de todo tipo: deportivos, informáticos, ocupacionales, psicólogos, sociólogos, juristas... todos ellos a disposición de los señores cacos...

¿Me puede usted decir, Sr. Morales, qué residencia de ancianos o enfermos mentales lo tienen -a menudo asistidos por personas no cualificadas y "sufridos" por la propia familia(hablo desde el cariño y la admiración a estas familias, por eso lo entrecomillo)-?.

Con respecto a la prevención de Suicidios, se cuenta con una normativa muy exigente para evitar riesgos de todo tipo, también con los de suicidio. Para ésto se cuenta con el "Protocolo de Prevención de Suicidios" (P.P.S.) por el que, al mas mínimo indicio que presente el reo, se le añade a este protocolo que, entre otras cosas, obliga a que esté con un seguimiento especial durante las 24 horas del día, y acompañado siempre por otro interno de confianza que colabora voluntariamente en este programa.

Además, podría decirle que el numero de muertes por suicidio en España, es casi el doble que el de muertos por accidentes de circulación ( Accidentes Circulación 2010 -> 1.730 - Muertes por suicidio -> mas de 3.500 y 35.000 intentos ). Lógicamente algunos de estos tienen que producirse en las cárceles que siempre son ante todo un disgusto, un tremendo mal rato, un impacto emocional para los funcionarios que lo vivimos y que somos personas como ellos, con un consiguiente añadido a nivel administrativo y un desembolso importante para la administración, que en la mayoría de los casos debe indemnizar a la familia, teniendo que contemplar indignados cómo a veces se la familia busca la indemnización desesperadamente, sin importarles el fallecido.

Sr. Morales, las formas de quitarse la vida pueden ser muy variadas e imprevisibles, si se puede criticar algo al medio penitenciario, es porque haya sido a través de sobredosis por estupefacientes. Pero también en estos casos, todos los casos que he vivido de cerca, se los han proporcionado la misma familia (que después es tan solícita para recibir las indemnizaciones). ¿Cómo se permite que sea pasada la droga a los internos dentro de la prisión? tal vez por la misma finalidad que se busca en el cumplimiento de las penas que es la reeducación, el que no pierdan el contacto con sus seres queridos y tengan contacto físico a través de las comunicaciones vis-a-vis, íntimas y familiares, pudiendo pasar la droga o pastillas en el ano o vagina. Los escáneres y rayos x, están terminantemente prohibidos por la ley (sólo permitidos en casos muy contados y con una orden judicial previa), así como los cacheos porque atentan contra la "dignidad humana", motivos por los que es muy fácil introducir la droga. En resumen, se trataría de evitar un "mal menor" que sería el riesgo a que introduzcan la droga,(¡ojo! lo pongo entre comillas porque realmente no lo es), a cambio de evitar un "mal mayor", que sería el distanciamiento y desarraigo familiar y social.

Y para finalizar, me gustaría añadir que el que surja este tipo de debates, esta defensa a ultranza de los delincuentes atacando a las personas de orden que los "cuidan", mientras desprecian y olvidan las condiciones de ancianos, enfermos mentales, casos de pobreza extrema... te demuestra la clase de sociedad perturbada, enferma, cretina, podrida, despreciable... entre la que nos movemos."

Estoy de acuerdo con ella totalmente, por eso rubrico yo el texto sin miedo a afirmar la veracidad de su contenido, pues la persona que lo ha escrito es para mí desde hace mil años una de las personas más íntegras, más imparciales y más humanas que he conocido en mi vida.

Desde aquí quiero transmitir mi admiración a todo el personal de prisiones, a la par que mi pesar a la familia de estos presos fallecidos, con la rabia que siempre me da el no haber podido hacer nada por salvarles. Siempre pienso en qué pudo pasar por sus cabezas, por sus corazones para irse sin más de la vida.

Que tengáis un buen día.

¡Feliz finde!

3 comentarios:

Paco dijo...

"Debe de ser el ansia que tenemos los españoles de encarcelar a nuestros semejantes por la más mínima falta."
Cuando nos ponemos ESTUPENDOS suele ocurrir que escribamos "paridas" como la que se le ha ocurrido a Gregorio Morales, resulta increíble que alguien capaz de escribir EL DEVORADOR DE SOMBRAS por poner un ejemplo sea capaz de rebajarse hasta el extremo de acusar a los Funcionarios de Prisiones de permitir con su negligencia el suicidio de alguien que está bajo su custodia, pero en fin "cosas veredes.." que diría el manchego.
Gracias Eva por salir en defensa de quienes no merecían la felonía de la que han sido objeto.

Eva María Velázquez dijo...

Os paso los comentarios que se han dejado en mi face al respecto:


Sonia Lizana:

He leido todos vuestros comentarios y no tengo ni idea,pero quizá si hayamos sacado claro dos cosas:Que ni sea culpa de los funcionarios,ni que tampoco vivir en la carcel sea tan idílico.Y ya averiguar que ha pasado se puede hacer,pero sí que sería más necesario que volvieran a existir manicomios porque un esquizofrénico que deja de tomar su medicación puede cometer atrocidades y ya como si el sujeto no quiere no tiene por qué ingresar,eso sí que es fuerte...Al menos estos hombres estaban donde debían estar.En fin,si ha sido suicidio una pena...Que bien escribís los dos!!Yo siempre digo lo mismo,que justo lo que decís es lo que yo estaba pensando!Pero se queda en pensamiento...A ver si haceis un taller de escritura...;-)

Hace 12 horas
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Eva Velázquez Valverde:


Sonia, la cárcel jamás podrá ser un sitio idílico por muy bien que funcionen las cosas dentro (que funcionan) porque pierdes el valor más preciado para el hombre, la libertad. He puesto como ejemplo el de ese chico del taller de poesía que hicimos dentro porque me pareció tan increíble... Jamás llegué a pensar que para alguien su mayor deseo fuera poder ir a comprar churros un domingo por la mañana y tomárselos en casa con su madre. No veas lo que me costó no echarme a llorar. Era un jovencillo guapísimo y con una carita que no entendías cómo podría estar allí encerrado, pero lo estaba... justamente, porque él mismo estaba arrepentido y estaba deseando salir de allí para no volver a cometer errores. A veces la vida nos vuelve la espalda desde la cuna y sufrimos por los meneos qeu nos trae el pertenecer a ese entorno. Creo que este era su caso porque estoy segura que, de haber tenido la suerte de nacer en otro entorno, sería un universitario de los que me rodean a diario, con sus más y sus menos, pero nunca en la cárcel. Una pena ser víctima de nuestro destino, Soni. Nosotras tuvimos suerte, no somos mejores qeu muchos de ellos, sólo tuvimos suerte de nacer en la casa que nacimos. El taller, en cuanto tú quieras te vienes, nena; ya sabes que mi casa es tu casa, Soni. Tú escribes y yo te guío. Gracias por tus comentarios. Sonia.

Hace un minuto aproximadamente ·

Eva María Velázquez dijo...

Gracias, Paco. Que tengas un buen día.

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