LOS DUEÑOS DE NADA
Rondaban los años 90 cuando, en una reunión de padres, se nos "informó" de que iban a ser incluidas clases de Tecnología y de Ética dentro de las aulas. Era una especie de ensayo piloto que desplazaría, ante nuestros ojos atónitos de los padres que allí estábamos, horas de asignaturas básicas como la Lengua, la Literatura y las Matemáticas. Éstas quedarían sustituidas por las anteriores (a la postre nadie sabía, ni siquiera los docentes de tales disciplinas, lo que tenían que dar en esas asignaturas, puesto que quedaban a tenor de las directrices de cada centro. Así pues, un niño podía ver que en sus clases de Tecnología se les enseñaba circuitos eléctricos, magnetismo, etc, mientras que otro daba manualidades, o una tercera, costura). Había llegado la LOGSE y con ella, para arreglar los males de antaño, la destrucción educativa. Yo no lo veía muy claro, y eso que soy maestra, pero a mí me pareció todo muy raro, intuía que "había gato encerrado" y ¡ya ves si lo ...